Reseña: Bangkok Haunts

SPortadaiguiendo con lo saga de Bangkok 8 (y saltando en el order de publicación), llegamos a Bangkok Haunts. El autor nos lleva por caminos aún más oscuros que en el primer libro, con aparición prominente de un “juego del elefante”, y menciones también (ya presentes en Bangkok 8) a la meditación con cuerpos en descomposición.

La trama se centra en el lado oscuro del fatalismo y la miseria – el abuso permanente hacia alguien que sólo consigue algo de poder más tarde en su vida usando su poder de seducción, y los abusos posteriores de esa persona sobre los demás. La perspectiva con la que de presenta la situación se refleja bien en la siguiente cita:

Los pobres de solemnidad no tienen yos (selves?) que destruir. Cuando tienen un poco de poder, saben que es sólo por un momento. No tienen práctica en preparar para el futuro. Generalmente no creen que tengan uno. […] Para los pobres, nacer es el desastre primario: poseer un cuerpo que tiene que ser alimentado y puesto a refugio de los elementos y cuidado, y con el ansia de reproducirse, de continuar. Todo lo demás son juegos de niños, incluyendo la muerte.

Respecto a lecturas relativamente recientes, el libro recuerda a Operación Princesa, por los comentarios sobre las gran cantidades de cocaína que se mueven en el mundo de los negocios y el del espectáculo, y la participación de cuerpos policiales y militares en el tráfico de esa sustancia.

Particularmente memorable el personaje del hermano de la asesinada, que escapó como monje. Relacionado con él, algo que también ya ocurre en Bangkok 8, y que puede llevar a conclusiones equivocadas al lector, es cuando se asocian explícitamente las perspectivas del narrador u otros personajes al budismo. Aunque es claro como muchas de ellas se pueden asociar con ideas dentro de las correspondientes tradiciones, no parece nada claro que sean perspectivas que la mayoría de la gente que se identifica con esas tradiciones compartiría (ni siquiera en Tailandia).

Reseña: Bangkok 8

jade_templeEl descubrimiento literario que más impactó en los últimos meses, junto con Love and Math (originado simplemente por buscar con la B en la biblioteca del barrio, a ver que había sobre esa ciudad).

La trama es principalmente una excusa para presentar las reflexiones del investigador sobre multitud de temas y su simpatía por los desafortunados, recordando bastante al enfoque en la novela negra llevado a cabo con éxito por Lorenzo Silva en las últimas décadas.

Muchas de esas reflexiones transcurren por la línea del contraste entre estilos de vida en occidente (que fundamente el libro considera dentro la cultura anglosajona, particularmente la de USA) y estilos de vida Tailandia. Se nos muestran por ejemplo perspectivas locales asombradas por lo sencillo de tener un estilo de vida relativamente lujoso, y de protegerse frente a posibles catástrofes, pero a la vez decepcionadas por lo que ven como falta de vivacidad. En otro ejemplo, se muestran perspectivas occidentales que tienen la sensación de que en la cultura local hay un fatalismo que lleva a estar en cierto sentido menos preparado para las adversidades, pero también a una vida con menos estrés y más posible de disfrutar.

Otra temática son los comentarios sobre los deseos y su banalidad. Uno que tiene el mayor número de subrayados en la edición de Kindle y que considero también particularmente memorable y apropiado (más allá de la duda de si se puede “verdaderamente ser” algo) es el siguiente:

Cuando estamos agarrados por el hambre, solo pensamos en comer. Luego, cuando se acaba el banquete, vemos la evidencia de lo que verdaderamente somos.

Un rasgo frecuente en los libros escritos por expats es una idealización de su tierra de acogida, y el libro desde luego que cae un poco ahí, pero no es de los peores; muestra al menos el alto nivel de corrupción en la sociedad (curiosa la conexion de algunas de la actividades ahi con la guerra de Vietnam), y alguna aparición de personajes locales que no llegan a los inverosímiles grados de sofisticación filosófica de los personajes principales.

Quizás uno de los aspectos menos realistas del libro, después de proyectar modos de hablar anglosajones en los personajes locales (decir “por Buddha” donde el autor diría “por Dios”, por ejemplo), sea exagerar la cantidad de gente relacionada con los bajos fondos – recuerdo sentimientos similares al leer algunas novelas situadas en Barcelona. Impresión que juzgando por las opiniones en goodreads, comparten muchos de los lectores tailandeses.