Reseña: Road to Tashkent

rdAmbientada a mediados de los noventa, la crónica de un viaje en camión desde Inglaterra a Asia central y vuelta, transportando un super-computador para el banco central de Uzbekistán. Esta ruta, recientemente disponible, se presenta como descendiente de la ruta de la seda, comentando parecidos a menudo con un estilo/frecuencia que puede ser cargante, pero que en general son razonables.

Una de las partes más originales del libro es ver desde dentro el mundo del transporte por camión a largas distancias – al contrario de lo que uno podría imaginar, la tarea implica mucho más que conducir durante horas y horas. Hay por ejemplo que tener muy buenas habilidades mecánicas para poder hacer reparaciones en mitad de un desierto, o un manejo relativamente sofisticado de las relaciones humanas para evitar ser robado, sobre todo en las fronteras. Esta exposición encaja con la mentalidad del autor de mejorar la consideración dentro de su sociedad de las tareas profesionales que implican trabajo físico, y que se evalúen frente a otras en función de su efecto y sofisticación, en lugar de ser consideradas automáticamente “inferiores”.

Es curioso también ver la situación de Polonia en los 90, antes de la integración en la UE, pero pasada ya la época soviética. Aunque quizás esto no sea más que sesgo de confirmación, el libro transmite una impresión de la cultura de Europa del Este que no sorprendió mucho al leer – una cultura dura y con mentalidad de competición por la supervivencia, pero a la vez con mucha gente hospitalaria. El uso del chocolate como “donativo” a los guardias para pasar las fronteras fácilmente es bastante gracioso. Hay algunos comentarios positivos también interesantes sobre la gente de Turquía, y la lealtad en la amistad. También unos comentarios sobre la poligamia y las relaciones de género en Uzbekistán que recuerdan bastante a Borat.

Otro aspecto interesante es imaginar como ha cambiado la situación desde la aparición de los smartphones con acceso a Internet. En la época, se presenta como una maravilla tecnológica el sistema de comunicación que permite a los camiones comunicarse entre ellos, y cuando hay buena cobertura de satélite, también con la central en Inglaterra.

Quizás la mayor limitación del libro sea por el idioma – muestra cómo perciben los otros países los camioneros de Inglaterra y el autor canadiense, pero no otras direcciones.


P.D: Leer el libro vino precedido de haber descubierto la página donde el autor pone sus quejas sobre el mundo – dentro de ese género, tiene algunos argumentos más o menos sutiles, sobre todo dentro de este libro. Fue curioso ver como el autor vivió también durante un tiempo en el área de Kitchener-Waterloo. Eso a su vez vino de leer los comentarios en este artículo, que causó bastante impresión también. Y dentro de los aspectos más superficies, mucha identificación con los comentarios sobre Las Vegas.

P.D 2: Antes de leer el libro, había impresión de misterio y aventura alrededor del camino a Samarkanda (por ejemplo en el nombre de una sección de este programa). Nunca llamó eso la atención lo suficiente para mirar el porqué, y leer el libro ha aclarado la conexión con la ruta de la seda…

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de Abel Molina

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